Cómo adaptar tu hogar para el uso intensivo de dispositivos conectados
Tener un hogar conectado dejó de ser una tendencia de nicho en nuestro país. Esto, ya que hoy, televisores, cámaras de vigilancia, enchufes inteligentes, asistentes de voz, robots aspiradores y electrodomésticos con conexión a internet forman parte de la vida cotidiana de muchas familias.
En efecto, este fenómeno es denominado internacionalmente como el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y ha impulsado un cambio en la forma en que las personas usan y administran sus casas o departamentos.
Así, según un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional sobre este fenómeno, el crecimiento de dispositivos conectados ha sido exponencial durante la última década, impulsando nuevos desafíos técnicos y de seguridad digital.
A esto, se suma el aumento de conexiones de fibra óptica y redes inalámbricas más rápidas, que facilitan la expansión de estos equipos en los hogares.
Sin embargo, sumar tecnología no consiste solo en conectar dispositivos. También implica preparar la red doméstica, revisar la seguridad digital y adaptar ciertos espacios de la vivienda para soportar un uso intensivo y simultáneo de internet.
En ese contexto, siempre es recomendable planificar la conectividad del hogar del mismo modo en que se planifica otros aspectos básicos de una vivienda, incluyendo medidas de protección como un seguro hogar.
Red Wi-Fi como el corazón del hogar
Uno de los principales cambios en los hogares conectados a múltiples dispositivos es la presión que reciben las redes Wi-Fi. Hace algunos años, por ejemplo, bastaba con conectar un computador y algunos teléfonos celulares, mientras que hoy, una misma vivienda puede tener más de 20 dispositivos funcionando al mismo tiempo.
Por eso, uno de los primeros pasos para adaptar la vivienda consiste en revisar la ubicación y capacidad del router. En este sentido, es recomendable instalarlo en una zona central del hogar, evitando rincones cerrados o lugares donde existan obstáculos físicos que debiliten la señal.
También es importante considerar el tamaño de la casa o departamento. Lo anterior, ya que en casas grandes o departamentos con paredes gruesas, la señal puede perder intensidad en algunas habitaciones. En esos casos, se sugiere reforzar la cobertura mediante sistemas complementarios que permitan distribuir mejor la conexión.
Otro punto clave es evitar la saturación de la red. Acá hay que considerar que los dispositivos conectados consumen internet incluso cuando no están siendo utilizados directamente. Así, cámaras de seguridad, televisores en streaming y asistentes virtuales mantienen conexiones permanentes, lo que puede afectar la estabilidad del servicio si no existe una buena administración del tráfico digital.
Seguridad digital: Uno de los desafíos de los hogares inteligentes
A medida que aumenta la cantidad de dispositivos conectados, también crecen los riesgos de ciberseguridad. En este sentido, las cámaras, las cerraduras inteligentes o los enchufes conectados pueden transformarse en puertas de entrada para ataques informáticos si no cuentan con medidas básicas de protección.
En estos casos, luego de instalar los dispositivos, es recomendable cambiar inmediatamente las contraseñas que vienen configuradas de fábrica y utilizar claves distintas para cada uno. También se sugiere activar protocolos de cifrado seguros en las redes WiFi.
Mantener los equipos actualizados es otra recomendación clave. Esto, ya que muchos usuarios instalan dispositivos y luego olvidan revisar si reciben actualizaciones de seguridad. El problema es que, con el tiempo, algunos aparatos dejan de recibir soporte técnico y quedan expuestos a vulnerabilidades.
De hecho, en ocasiones los routers continúan funcionando pese a haber quedado obsoletos desde el punto de vista de la seguridad digital, lo que afectar no solo la calidad de la conexión, sino también la privacidad de toda la red doméstica.
Otra medida recomendada es separar las redes. Por ejemplo, crear una red exclusiva para dispositivos inteligentes y otra para computadores de trabajo o teléfonos personales. Así, si uno de los aparatos conectados presenta una vulnerabilidad, el resto de la información sensible del hogar queda más protegida.
La importancia de adaptar los espacios
Sin embargo, la transformación digital del hogar no depende solamente del internet, sino que también exige cambios prácticos en la distribución de espacios y conexiones eléctricas.
En este sentido, uno de los errores más frecuentes es sobrecargar enchufes o extensiones eléctricas con múltiples equipos conectados permanentemente. Mantener televisores, dispositivos inteligentes, routers, cargadores y cámaras enchufados en un mismo punto de corriente puede aumentar el riesgo de sobrecalentamiento o fallas eléctricas.
Por eso, se recomienda revisar regularmente el estado de las instalaciones y evitar conexiones improvisadas y preferir artefactos eléctricos que cuenten con Sello SEC. Recordemos que esta certificación acredita que los dispositivos cumplen con estándares de seguridad exigidos en Chile. Además, en viviendas antiguas, puede ser necesario actualizar parte del sistema eléctrico para soportar una mayor demanda tecnológica.
Asimismo, la ubicación de los dispositivos dentro de la casa también influye. Acá, hay que tener en cuenta que equipos como routers o cámaras requieren ventilación adecuada para evitar problemas de temperatura y que ciertos dispositivos inteligentes funcionan mejor en espacios despejados y alejados de interferencias metálicas o electrodomésticos de gran tamaño.
Por último, la automatización ya gana espacio como herramienta de eficiencia y seguridad en los hogares. Así, instalar sistemas de iluminación programable, sensores de movimiento y monitoreo remoto permite gestionar mejor distintos ámbitos de una casa o departamento desde aplicaciones móviles.
Los hábitos digitales que hay que adoptar
Más allá de la infraestructura, el uso responsable de la tecnología es parte fundamental de la vida doméstica. Por esto, revisar permisos de aplicaciones, controlar qué datos recopilan los dispositivos y educar a todos los integrantes de la familia sobre seguridad digital son acciones cada vez más necesarias.
Hay que considerar que el crecimiento del Internet de las Cosas seguirá ampliando la presencia de dispositivos conectados en los hogares durante los próximos años y, frente a ese escenario, adaptar la vivienda ya no pasa únicamente por mejorar la velocidad de internet, sino también por fortalecer la seguridad, la estabilidad eléctrica y la administración inteligente de la conectividad.
Preparar la casa para esta nueva realidad puede ayudar a reducir riesgos tecnológicos y evitar interrupciones en el funcionamiento cotidiano del hogar. Y junto con esas medidas preventivas, contar con herramientas de protección como un seguro hogar puede transformarse en un complemento relevante frente a imprevistos asociados a la vida doméstica.