¿Qué factores hacen más riesgosa la conducción en ciudad?
Las ciudades concentran una serie de condiciones que convierten la conducción en una actividad más compleja que en otros espacios, si bien las velocidades suelen ser menores que en carreteras, la cantidad de vehículos es mayor y, por ende, las situaciones imprevistas se incrementan.
El crecimiento del parque automotor ha generado un aumento en la congestión de las principales ciudades del país. A esto se le suma la expansión de otros medios de transporte como bicicletas y scooters eléctricos que comparten espacio con los automóviles, buses, motocicletas y peatones.
En este escenario, los conductores se enfrentan a múltiples factores que exigen atención permanente. Esto porque una distracción o maniobra imprudente puede derivar en un choque, atropello, entre otros tipos de accidentes de tránsito.
Los especialistas en seguridad vial coinciden en que los accidentes urbanos responden a más de una causa, ya que habitualmente existen diferentes elementos que, al combinarse, generan un aumento en la probabilidad de un siniestro.
Parte de los factores que incrementan la probabilidad de tener un accidente de tránsito se encuentran las distracciones al volante, congestión vehicular, problemas en la infraestructura urbana, entre otras.
Independiente de las habilidades del conductor o los sistemas de seguridad del vehículo, los usuarios viales tienen constantemente la posibilidad de tener un accidente de tránsito.
Ante la posibilidad de un siniestro vial, es clave que los propietarios comprueben que tienen el Seguro de Accidentes Personales (SOAP) de su auto al día. Este tipo de seguros brinda cobertura para el conductor, pasajeros y peatones que resulten afectados por un accidente en el que participe el vehículo asegurado, de acuerdo con las coberturas establecidas por la Ley del Tránsito y la póliza publicada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Distracciones e irresponsabilidad: Los principales enemigos al volante
El uso del teléfono celular figura entre las principales causas de riesgo durante la conducción urbana. Los conductores que revisan mensajes, responden llamadas y utilizan aplicaciones móviles apartan la vista del camino, reduciendo su capacidad de reacción frente a situaciones inesperadas.
Para conducir en la ciudad es necesario mantenerse constantemente atento a los semáforos, cruces, pasos peatonales y maniobras de otros vehículos. En este contexto cualquier breve distracción puede resultar en un siniestro vial.
El cansancio es otro de los aspectos que influye en la seguridad vial, ya que muchas personas conducen luego de extensas jornadas laborales o durante horarios de alta exigencia física y mental que afectan tanto la concentración como los tiempos de reacción.
A lo anterior se le suma el exceso de confianza que desarrollan algunos conductores al recorrer diariamente las mismas rutas. La familiaridad con el trayecto puede generar una falsa sensación de seguridad y disminuir los niveles de alerta.
La irresponsabilidad al volante también aumenta considerablemente los riesgos al conducir. Por lo que los conductores deben siempre manejar respetando los límites de velocidad establecidos y, por ningún motivo, tomar el volante luego de consumir alcohol.
Congestión y convivencia vial de los diversos actores
La congestión vehicular constituye otro factor relevante en los riesgos de conducir por la ciudad. Aunque los tacos suelen asociarse con velocidades reducidas, también favorecen maniobras bruscas y conductas agresivas derivadas del estrés y la impaciencia.
Además, las calles concentran una diversidad de usuarios que interactúan constantemente. Aquí, los autos, motos, bicicletas, buses, scooter eléctricos y peatones comparten un espacio que muchas veces puede resultar insuficiente, lo que habitualmente se denomina como “convivencia vial” de los distintos modos de transporte.
Los motociclistas y ciclistas figuran entre los usuarios más vulnerables debido a su menor visibilidad y a la falta de estructuras de protección frente a eventuales impactos. Por esa razón, requieren especial atención por parte de quienes conducen vehículos motorizados.
Los peatones también enfrentan riesgos importantes, especialmente en sectores comerciales, zonas escolares y áreas de alta circulación. La presencia de niños o adultos mayores obliga a que los conductores tengan que extremar las precauciones que toman al conducir.
Otros aspectos a considerar
La calidad de la infraestructura urbana influye directamente en la seguridad vial. Esto porque los trayectos que tienen una señalización deficiente, iluminación insuficiente o el pavimento deteriorado dificultan la conducción y aumentan la posibilidad de error.
Las obras viales también pueden generar escenarios complejos cuando modifican temporalmente los recorridos habituales o reducen la capacidad de circulación de determinadas vías.
Las condiciones climáticas representan otro elemento de riesgo, especialmente cuando la lluvia disminuye la adherencia de los neumáticos y reduce la visibilidad. Asimismo la neblina y los reflejos provocados por superficies mojadas dificultan la percepción del entorno.
A pesar de los avances tecnológicos incorporados en los vehículos modernos, los especialistas recalcan que sistemas como sensores, cámaras o asistentes de conducción no reemplazan la atención humana. Por lo que estas herramientas ayudan a prevenir incidentes, pero la responsabilidad final continúa recayendo en quien conduce.
Es por esto que es clave que los conductores mantengan una conducción a la defensiva y que respeten las normas de tránsito. Estas acciones, junto a la capacidad de anticipar posibles riesgos, se transforman en las principales herramientas para reducir la probabilidad de accidentes en entornos urbanos cada vez más exigentes y congestionados.
Otro aspecto importante es que los automóviles mantengan contratado su SOAP, junto a todo el resto de la documentación al día, incluyendo el Permiso de Circulación y la Revisión Técnica.