soap 2026

Autos eléctricos en Chile: proyecciones 2026 y desafíos en infraestructura

 

En los últimos años, los autos eléctricos han comenzado a ganar espacio en Chile como una alternativa más limpia frente a los vehículos tradicionales. Si bien todavía representan una parte menor del parque automotor, las proyecciones apuntan a que esta tendencia seguirá creciendo en los próximos años.

Para 2026, se estima que el 3,8% de las ventas corresponderá a modelos 100% eléctricos e híbridos enchufables, lo que equivale a cerca de 12 mil unidades. En paralelo, los vehículos de cero y bajas emisiones podrían alcanzar unas 54 mil unidades, representando el 16,8% del mercado.

Este avance refleja un cambio progresivo en la forma de moverse, impulsado por una mayor conciencia ambiental, avances tecnológicos y políticas que han buscado fomentar su uso. Aun así, este crecimiento también plantea desafíos importantes, tanto en infraestructura como en acceso y conocimiento.

En este contexto, entender cómo evoluciona este mercado permite anticiparse a una transición que ya está en marcha, sin perder de vista aspectos básicos para circular, como mantener la documentación al día y contar con toda la documentación obligatoria, incluyendo el SOAP que se debe obtener cada año.

Un crecimiento sostenido, pero aún inicial

El mercado de autos eléctricos en el país ha crecido con fuerza en los últimos años. La mayor oferta de modelos, la reducción de costos en baterías y el interés por opciones menos contaminantes han impulsado este avance.

Sin embargo, la electromovilidad todavía representa una fracción menor del total de vehículos en circulación, lo que demuestra que, aunque el crecimiento es evidente, la masificación aún está en una etapa inicial.

Parte de este desarrollo también se explica por la incorporación de vehículos eléctricos en el transporte público, especialmente en Santiago, donde se ha consolidado una de las flotas de buses eléctricos más grandes de la región.

A esto se suman programas e incentivos que buscan facilitar el acceso a esta tecnología, junto con metas de largo plazo que apuntan a un parque automotor con mayor presencia de vehículos cero emisiones.

Infraestructura de carga: el principal desafío

Uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la electromovilidad es la infraestructura de carga. Aunque Chile ya cuenta con más de mil puntos disponibles, su distribución sigue siendo desigual.

La mayoría se concentra en Santiago y algunas ciudades principales, lo que facilita su uso en zonas urbanas, pero limita su adopción en regiones o trayectos más largos.

Esta situación genera dudas en quienes evalúan comprar un vehículo eléctrico, especialmente al pensar en viajes fuera de la ciudad o en la disponibilidad de carga en ruta.

También existe una baja presencia de infraestructura en edificios residenciales, lo que dificulta su adopción en entornos urbanos densos. Actualmente, solo un porcentaje muy reducido cuenta con instalaciones adecuadas para este tipo de vehículos.

Por eso, avanzar en una red de carga más amplia y mejor distribuida aparece como uno de los principales desafíos para los próximos años.

Costos, acceso y percepción de los autos eléctricos

El precio sigue siendo uno de los factores más relevantes. Aunque a nivel global los autos eléctricos han bajado de costo, en Chile todavía tienen un valor más alto que los vehículos a combustión.

Esto genera la percepción de que son poco accesibles para una parte importante de la población, lo que frena su expansión.

A esto se suma el desconocimiento sobre su funcionamiento. Aspectos como la autonomía, los tiempos de carga o los costos de mantención no siempre son claros, lo que influye en la decisión de compra.

También persisten dudas sobre el acceso a servicios técnicos, repuestos y soporte, lo que puede generar desconfianza en potenciales usuarios.

Superar estas barreras no solo implica reducir costos, sino también mejorar la información disponible y la familiaridad con esta tecnología.

Regulación, planificación y energía

El avance de la electromovilidad también depende de contar con reglas claras y una planificación adecuada; ítems tan claves como la estandarización de cargadores, la definición de tarifas y el acceso a la red son aspectos clave para su desarrollo.

Además, este crecimiento debe ir de la mano con una matriz energética que permita sostenerlo de forma eficiente. En este punto, Chile tiene una ventaja, considerando el avance en energías renovables.

También es importante integrar esta tecnología en la planificación urbana, el transporte público y el desarrollo de infraestructura. Sin esa coordinación, los expertos coinciden en que el crecimiento podría enfrentar limitaciones en el mediano plazo.

Mientras la electromovilidad en nuestro país avanza y las proyecciones para 2026 muestran un escenario de crecimiento sostenido, aún existen desafíos que deben resolverse para que su adopción se masifique, como la expansión de la infraestructura, la reducción de costos y el acceso a información, los que serán claves para que más personas consideren esta alternativa.

Al mismo tiempo, este cambio implica una transformación tecnológica y una adaptación en la forma de moverse por la ciudad.

En ese escenario, prepararse para nuevas formas de conducción, junto con mantener la documentación al día y contar con el SOAP, continúa siendo necesario como parte de las exigencias establecidas por la Ley del Tránsito.