¿Cómo la distracción digital al volante incrementa los accidentes que involucran SOAP?
La conducción actual se desarrolla en un entorno cada vez más mediado por la tecnología, donde los celulares, pantallas táctiles y sistemas de mapas forman parte del equipamiento habitual de los vehículos, facilitando la comunicación y la orientación durante los trayectos.
Sin embargo, su uso inadecuado mientras se conduce ha generado un nuevo factor de riesgo que hoy preocupa a autoridades y especialistas en seguridad vial: la distracción digital.
Manipular un dispositivo electrónico al volante implica desviar la vista del camino, reducir la concentración y, en muchos casos, retirar una o ambas manos del volante. Aunque estas acciones se realicen por pocos segundos, su efecto sobre la capacidad de reacción es significativo. Así, otro auto que frena de forma repentina, un peatón que cruza de forma inesperada o un cambio brusco en el flujo vehicular pueden no ser advertidos a tiempo, aumentando la probabilidad de choques.
Desde una mirada preventiva, comprender cómo opera la distracción digital permite dimensionar por qué se ha transformado en una de las conductas más riesgosas en el tránsito moderno y cómo su impacto se refleja en accidentes con consecuencias humanas, materiales y legales.
En este escenario, tiene relevancia el marco de protección que existe en Chile de acuerdo con la Ley del Tránsito, como es el Seguro Obligatorio de Accidentes Personales, más conocido como SOAP.
Distracción digital: un riesgo silencioso en la conducción diaria
A diferencia de otros factores de riesgo más visibles, la distracción digital suele pasar desapercibida para quien conduce. Revisar una notificación, responder un mensaje o ajustar una aplicación de navegación puede parecer una acción rápida e inofensiva. No obstante, diversos estudios han demostrado que estos breves segundos de desconexión del entorno vial pueden ser suficientes para alterar la percepción del tránsito.
La distracción digital afecta simultáneamente tres ámbitos clave de la conducción: el visual, al apartar la mirada del camino; el cognitivo, al dividir la atención entre la vía y el dispositivo; y el manual, al retirar las manos del volante. Esta combinación disminuye la capacidad de anticipar riesgos y de reaccionar de manera oportuna ante situaciones imprevistas.
En contextos urbanos, donde el tránsito es más denso y dinámico, estos efectos se intensifican, por ejemplo en cruces de semáforos, peatones, ciclistas y maniobras constantes de otros vehículos que exigen una atención permanente y continua. La presencia de pantallas y notificaciones introduce interrupciones que afectan esa concentración necesaria para una conducción segura.
El rol en la prevención de accidentes de la Ley No Chat
Frente al aumento de siniestros asociados al uso de dispositivos electrónicos, en Chile se implementó la denominada Ley No Chat. Esta normativa prohíbe manipular teléfonos móviles u otros artefactos digitales mientras se conduce, independientemente de que el vehículo esté en movimiento o detenido momentáneamente en un semáforo, congestión o señal de pare.
La ley establece que la restricción se aplica durante todo el acto de conducción y considera tanto a vehículos motorizados como no motorizados. Solo se permite el uso de sistemas de manos libres, siempre que no exista manipulación física del dispositivo.
En el caso de aplicaciones de mapas o navegación, estas deben configurarse antes de iniciar el trayecto, con el vehículo detenido en un lugar seguro, permitiendo recibir indicaciones por audio durante el recorrido.
Más allá de las sanciones contempladas, como multas y la eventual suspensión de la licencia de conducir, el objetivo principal de esta normativa es promover un cambio de conducta. La Ley No Chat refuerza la idea de que conducir requiere atención plena y que ninguna interacción digital justifica poner en riesgo la seguridad propia y la de terceros.
Pantallas integradas y nuevos desafíos en la seguridad vial
La distracción digital no se limita únicamente al uso del teléfono móvil. En los últimos años, los vehículos han incorporado pantallas táctiles que concentran múltiples funciones, como climatización, música, conectividad y navegación. Interactuar con estos sistemas durante la marcha también implica apartar la vista del camino y dividir la atención.
Los especialistas en seguridad vial han identificado que este tipo de distracción puede generar un aumento en el tiempo de reacción, dificultades para mantener la pista o carril y errores en maniobras simples.
Por lo mismo, en trayectos cotidianos, donde la familiaridad con la ruta puede generar exceso de confianza en muchos conductores, donde estos efectos se vuelven aún más relevantes.
Las consecuencias de un accidente asociado a la distracción digital pueden ir desde daños materiales hasta lesiones de diversa gravedad, a lo que se suma el impacto emocional para las personas involucradas y los efectos económicos que un siniestro puede generar, tanto para el conductor como para terceros afectados.
Distracción al volante y el rol del seguro obligatorio
Sin embargo, una parte importante de estos siniestros tiene un origen común: una pérdida momentánea de atención que pudo haberse evitado. El uso de dispositivos electrónicos al volante incrementa la probabilidad de choques, atropellos y colisiones múltiples, activando con mayor frecuencia estos mecanismos de protección.
Reducir los accidentes asociados a la distracción digital requiere un cambio de hábitos sostenido en el tiempo, por lo que adoptar medidas simples puede marcar una diferencia significativa en la seguridad al volante. Una forma de hacerlo es programando tus rutas antes de iniciar el viaje, mantener tu celular fuera del alcance visual y detenerte en un lugar seguro para contestar una llamada telefónica son prácticas que ayudan a mantener la atención en la vía.
Recuerda que contar con el SOAP 2026 vigente forma parte de las obligaciones básicas que los propietarios y conductores de vehículos deben cumplir, junto al Permiso de Circulación y la Revisión Técnica al día.